Ruta: Inicio RECORRIDOS Montañismo Sótano de la culebra

Explora

Registrate y gana premios

Revistas digitales: Expedición, Fishing y Dust & Mud

Sótano de la culebra

E-mail Imprimir PDF
Indice del artículo
Sótano de la culebra
Primeras exploraciones
Todas las páginas

...¡¡liiibreeee!!, fue así como le dije a mi compañero que ya podía bajar por el tramo de cuerda que estaba desocupada.

 

En el corazón de la Sierra Gorda de Querétaro, el Sótano de la Culebra abrió sus entrañas por primera vez a espeleólogos del Instituto Politécnico Nacional (IPN). En periodos vacacionales, el ipn envía brigadas de estudiantes a comunidades marginadas del país con el fin de que apliquen sus conoci­mientos ayudando a la población. Fue así como Edgar Mendoza Gualito, miembro del Grupo de Espeleología de esa institución, llegó a los alrededores del poblado de Ocotitlán en la Sierra Gorda, teniendo como objetivo hacer un muestreo de murciélagos. En sus ratos libres se dedicaba a recorrer los alrededores y desde el primer día pudo darse cuenta de la gran cantidad de cavidades que existen y, después de platicar con algunos lugareños, se convenció que era una zona inexplorada. Aunque en esa ocasión no tuvo oportunidad de explorar por falta de equipo, a su regreso a la ciudad de México relató lo visto a sus compañeros, quienes animados por la historia,  prepararon su equipo y con un gran espíritu de exploradores, decidieron aventurarse a esa abrupta zona.

Sin más datos que los recordados por Gualito hacía ya dos años, emprendieron el viaje en septiembre de 2003 al municipio de San Joaquín en Querétaro, el cual tomaron como punto de partida para llegar a El Aguacate, primer sitio de exploración. Todo re­sultó cierto en el primer viaje; se localizó una pequeña cavidad de diez metros de profundidad, este pequeño éxito aunado a las descripciones de muchas otras cuevas por los lugareños, así como la calidez con la que fueron recibidos, los motivaron a regresar para continuar con la bús­queda en esta región.

En este nuevo descenso que estábamos reali­zando, el musgo y las pocas plantas que rodea­ban las paredes del sótano iban disminuyendo conforme descendía, las manos me sudaban, el frío intimidante del sótano hacía que mis dientes castañearan; no era la baja temperatura la que ocasionaba esto, más bien el miedo que sentía al descender un pozo del doble de altura de la Torre Latinoamericana; mis recuerdos me llevaron de inmediato al mirador de este edificio ubicado en el corazón de la ciudad de México, esta Torre tiene una altura, con todo y antena, ¡¡¡de 182 metros!!!, las personas se ven como hormigas y los carros como piedras que rodearan el hormiguero.

 

Parpadee y regresé a donde estaba; con mi mano izquierda liberé el freno de mi descensor, con la derecha disminuí la velocidad de mi bajada para seguir con­templando la magnitud de la belleza con la que fue construido este pozo.

Un grito que desde arriba preguntaba: — ¿ya está libre el siguiente fraccio­na­miento?— me sacó de mis pensa­mientos, un —siiíí— que se lo llevó el eco nos dio la pausa para continuar bajando hacia la oscuridad...

Durante la segunda visita que el grupo del ipn realizó en noviembre del mismo año, tras revisar otras pequeñas cavi­dades, llegó a oídos de los exploradores la existencia de un sótano enorme, que en su entrada cabían diez camiones pegados y que al arrojar piedras nunca se oía su llegada al fondo, esta descrip­ción les pareció bastante exa­gerada, ya que por experiencia sabían que la gente crea historias fantásticas so­bre lugares misteriosos para ellos, pero valía la pena investigar si al menos era la mitad de lo dicho.

Una tercera expedición se organizó y partiendo de la localidad de El Aguacate, guiados por don Amaranto, quien meses antes les habló del lugar, se dirigieron al poblado de San Bartolo, para de ahí, tras una caminata de más de una hora en medio de la sierra, llegaran a la ranchería de Santa Mónica Las Tinajas, donde casi en el fondo de un enorme cono o dolina y rodeado de una densa vegetación se encontraba la entrada de este impresio­nante abismo. Equipados sólo con algu­nas cuerdas, la más larga de 100 metros ya que no esperaban un descenso ma­yor, llegaron a la boca del tiro, la cual era res­guardada por gran cantidad de vege­tación, en su mayoría arbustos y árboles no muy altos que ocultaban este des­conocido sótano y que al verlo se dieron cuenta que, aunque no era lo que la gente describía, rebasaba sus expec­tativas.

Ya en la orilla intentaron calcular su profundidad lanzando piedras, en ese momento comprobaron que eran ciertos los comentarios de la gente de que algunos de los proyectiles lanzados sólo se llegaban a escuchar muy poco y muy lejos al final de su recorrido, o sim­ple­mente se perdían tras un infinito silencio. Al asomarse lo único que veía en su interior era la más completa os­curidad y la entrada que por su singular morfología no les permitía ver por completo su lado opuesto.

Emocionados y temerosos, los explo­radores seleccionaron el sitio de descenso que fue la mitad de la boca del sótano, a tres fraccionamientos alcanzaron una pequeña repisa poco más allá de los 70 metros, donde una oquedad permitía resguardarlos mientras los demás com­pañeros bajaban; ahí continuaron lan­zando piedras pero estas golpeaban las paredes, lo cual impedía obtener una aproximación de lo que les faltaba para alcanzar el fondo. Concluyeron esa ex­pedición sin todavía imaginar su pro­fundidad, pero alimentada su curiosidad como todo explorador, de descifrar los misterios de lo desconocido.

Regresando a nuestro descenso, ...entre más bajaba, la luz de la superficie iba extinguiéndose como la vela que se funde en su cera, prendí la luz del casco para poder pasar los anclajes que me faltaban para llegar a la cima del sótano; a lo lejos se empezó a escuchar los núme­ros que dictaba el equipo de topografía: —distancia: 30.5 metros, azimut: 340 grados, inclinación: —90 —recordé mis primeras clases de exploración donde mi maestro me decía que, cuando en­cuentras una cueva, si no haces una topografía que incluya el mapa y los datos de la distancia, azimut e incli­nación, haces una pequeña nota y lo publicas en un boletín o revista, no servirá de nada tu visita a esa cueva—, y continuó diciéndome: —es importante dar a conocer a los demás espeleólogos y al público en general los resultados de cada exploración, para así poder en­tender la geología e hidrología del lugar; con los datos sabrás a qué profundidad llegaste y qué distancia recorriste desde la entrada hasta el final, los alpinistas que alcanzan la cima de la montaña saben a qué altura están gracias a los mapas que existen de la zona, dentro de las ca­vernas los altímetros no funcionan con precisión, por eso es muy importante me­dir metro a metro la cueva. Una vez más solté el freno de mi descensor y bajé el último tramo de la cuerda, que eran los restantes 80 metros...



 

100 destinos para acampar

100 destinos para acampar.

Tips para el campista

Tips para el campista.

Adventure channel

Esta semana en ADVENTURE CHANNEL:

Bienvenidos a Adventure Channel, un canal semanal que te trae lo mejor en aventura de YOU TUBE. Esta semana nos vamos con Bear Grylls “A pueba de todo” a las Barrancas del Cobre, también vamos a buscar las cascadas mas feroces en México, haremos Downhill en el metro de el DF y mucho más…


Revistas Outdoor

Image Caption

Edición ago - sep 14

Image Caption

Edición 35

Image Caption

Edición abr - may 14

Image Caption

Edición ago - sep 14

Image Caption

Edición ago - sep 14

Image Caption

Edición ago - sep 15

Image Caption

Edición feb - mar 16